Christian Fajardo: el diálogo “no es la ruta” para derrocar a la dictadura
El exreo político señala que para muchas de las acciones contra la dictadura se requiere que el gran capital nicaragüense esté dispuesto a apoyar de manera real a la “verdadera oposición”.
En la placita de Monimbó y durante las protestas antigubernamentales iniciadas el 19 de abril de 2018 en Masaya, era frecuente ver a Christian Fajardo junto a otros líderes opositores estar al frente de las actividades cívicas, mientras su esposa María Adilia Peralta lo acompañaba a todas partes, aunque en otras ocasiones ella se ponía su traje de huipil para bailar al son de la marimba y animar el ambiente de los autoconvocados que todas las noches se reunían frente al colegio Salesiano. Así fue como este matrimonio fue cobrando notoriedad en la lucha azul y blanco de esta ciudad.
Desde que iniciaron las marchas en Monimbó, Christian se sumó junto a su esposa y su hermano Santiago Fajardo a las protestas por justicia y democracia en el país, ellos se consideran antisandinistas desde siempre. Los asedios y amenazas contra este opositor fueron constantes durante la represión gubernamental, al punto que durante la primera semana de junio de 2018 las turbas orteguistas le quemaron un negocio que tenía en Masaya y en julio de ese mismo año, Christian Fajardo y su esposa fueron detenidos por miembros del Ejército de Nicaragua mientras intentaban cruzar hacia el vecino país de Costa Rica en busca de refugio.
Más noticias de su interés: Presos políticos continúan sometidos a torturas denuncian familiares
En enero de 2019, el matrimonio fue declarado culpable de los delitos de terrorismo, crimen organizado, financiamiento del terrorismo y entorpecimiento de servicios públicos. María Adilia Peralta fue liberada en mayo de 2019, mientras su esposo fue excarcelado un mes después. Ambos decidieron exiliarse en la primera semana de agosto de ese mismo año en Los Estados Unidos, y desde ahí están trabajando para ganarse el sustento de cada día, sin olvidarse de la situación de Nicaragua y siempre participando de las diferentes actividades que realiza la diáspora azul y blanco en ese país del norte.
“Yo creo que la situación se viene complicando y se va a complicar más. Yo lo he venido diciendo desde antes. No tengo la certeza de cuáles serían las soluciones en Nicaragua, pero sí estoy completamente convencido de que la solución no es estar dialogando, transando, negociando con el asesino y sus compinches, de modo que cualquier diálogo no es la ruta como lo dicen otros. Me llamarán radical o de muchas formas peyorativas, pero mantengo mi posición”, sostiene.

Desde su exilio Christian Fajardo asegura que todo lo que venga del régimen no es por el bien de Nicaragua, incluso sostiene que hasta se podría hacer las reformas acordes a lo que dicen llamarse opositores para buscar la forma de llegar al poder, pero asegura que Ortega nunca cumple las promesas, aunque sean firmadas y con garantías.
“El escenario ideal para Nicaragua son unas elecciones sin Ortega en el poder o sin que él participe. Se pudo y se puede lograr eso, pero hay poderes de facto que lo sostienen en el poder. Ahora hay delincuentes que están organizados o sea ahora vemos el crimen organizado que se involucra en la política para llegar al poder y así hacer mejor sus negocios ilícitos. En el caso de Nicaragua, Ortega es un delincuente que ha utilizado la política para enriquecerse de una forma descomunal, estamos hablando de alrededor de cuatro mil millones de dólares. En lo personal no creo que entregue el poder fácilmente, con esto no estoy diciendo que vayamos por la vía de las armas, hay opciones como las sanciones que está aplicando la comunidad internacional, también sacar del Cafta a Nicaragua hasta que haya un gobierno elegido democráticamente”.
Incrementar la presión internacional
Christian Fajardo es de los que opina que se debe aplicar la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA) aunque Daniel Ortega se autoexcluye de este organismo.
Para muchas de las acciones contra la dictadura se requiere que el gran capital nicaragüense esté dispuesto a apoyar de manera “real a la verdadera oposición, no como lo han venido haciendo de aliarse al régimen”, afirmó el exreo político.
Historias de abril: Julio Vannini: el astrónomo aficionado exiliado en Sudamérica
Explica que otra de las medidas para golpear al régimen orteguista es congelar los casi 400 millones de dólares que tiene el Ejército de Nicaragua que están en la Bolsa de Valores de Los Estados Unidos y presionarlos para que reconozcan que solo le deben obediencia a la Constitución Política del país.
“En Nicaragua nada está normal porque no se vive en democracia, de modo que se debe buscar un mecanismo para que se desarrolle un sistema democrático, como lo es un verdadero proceso electoral, espero que mi libertad de expresión no se interprete como que deseamos guerra, pero muchos estamos más que consientes que un pueblo jamás tendrá paz sin antes tener justicia, pero algunos insisten en un aterrizaje suave para Ortega, lo que sería trágico para el pueblo”.
Para Fajardo otras opciones posibles contra el régimen son las acciones políticas internacionales de sanciones y bloqueos económicos a todos los altos funcionarios del Estado de Nicaragua, así como sacar de los diferentes tratados de comercio a Ortega hasta que haya un gobierno elegido por el pueblo, añade el opositor.

Asegura que la empresa privada ha sido un socio de la dictadura y lo continúan siendo, por lo que sostiene que estos no pueden estar dirigiendo el cambio político en Nicaragua, “pero si quieren una redención, pues que apoyen a la oposición, pero a la oposición verdadera, la oposición legítima, a los familiares de las víctimas y que estas tengan alguna legitimidad ante la comunidad internacional para reclamar. Se debe tener la beligerancia necesaria para desmantelar el crimen organizado, para que cumplan con su objetivo por el cual se hacen llamar comunidad internacional y para que cumplan con los acuerdos de verdad y no repetición de atrocidades contra la humanidad”.
Christian Fajardo además apunta que a nivel nacional se debe presionar a la oposición funcional para que de una vez decida, o estar del lado del pueblo, o continuar oxigenando al régimen.
“Los nicaragüenses en el 2018 desnudamos a los crimínales y demostramos que no los queremos en el poder, pero lo más importante ha sido que la comunidad internacional lo ha reconocido y nos han brindado documentos enteros donde reconocen y documentan los crímenes de lesa humanidad, el genocidio y el quebrantamiento del orden constitucional, ahora toca a la legítima oposición proceder a institucionalizar la justicia universal y desmantelar el crimen organizado. Si se puede, pero debemos persistir y sobre todo resistir.”, concluyó el líder opositor.