Miskitas en el exilio, entre la discriminación y la pandemia

Ana y Laura son dos jóvenes miskitas originarias de la Costa Caribe Norte de Nicaragua que han tenido que afrontar muchas dificultades en el vecino país, donde hasta hablar su lengua materna les vale marginación

  • 12:38 am
  • Abr 9, 2021
miskitas en el exilio
República 18

En un “precario” (asentamiento) de Alajuelita, cantón de la provincia de San José, se encuentra una población considerable de indígenas miskitas y miskitos que han migrado por diferentes razones hacia Costa Rica.

La precariedad de la vida en el Caribe nicaragüense, el paso de los huracanes Iota y Eta, y la represión del régimen de Daniel Ortega han obligado a cientos de miskitos a dejar su tierra ancestral para buscar la vida en el sur.

Ana y Laura, a quienes llamaremos así para proteger su identidad, son indígenas miskitas originarias de la Costa Caribe Norte que migraron hacia Costa Rica debido a la represión del régimen de Daniel Ortega.

También puedes ver su historia en video 

Una de las cientos de casas del “precario” donde habitan gran cantidad de costeños nicaragüenses.

Ellas relatan que hacer su vida en el vecino país ha sido difícil, principalmente, por su origen étnico, color de piel y lenguaje.

Huyendo de la violencia en el Caribe

Ana tiene 3 años de estar en Costa Rica. Ella salió de Nicaragua por la falta de oportunidades y la violencia que viven las comunidades miskitas del Caribe Norte.

Para Ana, el régimen de Daniel Ortega es “como un padre que no cuida de sus hijos”, es decir, un padre desobligado que no cumple con el deber para el que fue electo.

Ana, a la izquierda, es una de las mujeres miskitas que tuvieron que reinventarse en Cosa Rica.

“El solo piensa en su bolsa. Y además en los años 80 tuvieron guerras, murieron muchas personas y sigue así. ¿Quién quiere guerra? ¡Nadie quiere guerra!

Rechazo por hablar su lengua materna

Ana relata que desde que llegó a Costa Rica ella y su familia han sufrido de bullyng. “En muchos lugares que voy, veo que hay mucho bullyng. Como aquí no conocen nuestra raza nos tratan de apartar”, señala.

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También su hijo ha sido estigmatizado en la escuela pública a la que asiste luego de que compañeros de clase lo escucharan hablar en su idioma natal.

Esto, según pobladores del asentamiento, pasa con mucha frecuencia a los niños y niñas al ir al colegio.

“Hasta yo que soy mayor. Voy en el bus hablando mi idioma y una señora que estaba sentada cerca de mí se estaba riendo. ¿Por qué se va a reír de mí si ese es mi idioma? Yo hablo mi idioma en cualquier país”, expresó Ana.

Una “hija miskita” en el exilio

Laura, “una hija miskita” que residía en Managua tuvo que salir del país por amenazas que sufrió junto a su familia. El motivo fue, por apoyar a los jóvenes atrincherados en la Universidad Nacional Agraria (UNA).

En octubre de 2018 salió del país y ella comenta que el inicio su exilio fue duro por no conocer los pasos para solicitar su refugio, también el adaptarse a la cultura costarricense y tener acceso a servicios básicos como salud.

Laura, se denomina como “una hija miskita”, quien ha tenido que sobrevivir el desempleo y la pandemia en un país que no es el suyo.

Competir por una plaza laboral es algo que tuvo que hacer por primera vez. Sin embargo, Laura señala que lo más difícil para ella y su familia fue vivir en otro país durante una pandemia.

“Hubo un tiempo que nos quedamos sin comida, solo para el niño, mi esposo se quedó sin trabajo, el señor donde alquilamos nos corrió”, relata con su voz entrecortada y con lágrimas en los ojos.

Sobrevivir al Covid-19 sin atención médica

Laura cuenta que, durante la Semana Santa del año pasado, ella y su hijo presentaron tos y fuertes fiebres, síntomas del nuevo virus SARS-CoV2, que provoca la enfermedad de la Covid-19.

Sin embargo, al no contar con un seguro de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), tuvieron que automedicarse.

“Como no teníamos seguro no podíamos ir a un Centro de Salud, entonces teníamos que ir a “La Merced” a comprar medicamentos porque aquí, si no tenés un seguro no vales nada”, relata.

“Cuando uno va (al Centro de Salud) te dicen: si te hacemos la prueba y salís negativo tenés que pagar 70 mil colones ($115). Entonces, uno sin trabajo, no tengo ni para la comida, ¿de dónde voy a sacar 70 mil colones? A veces es preferible morir en la casa”.

Sin datos precisos

La población de la Costa Caribe exiliada en Costa Rica representa entre el 2% y el 3% del total de nicaragüenses exiliados en el vecino país luego de abril de 2018, según encuestas del año 2019.

Sin embargo no existen datos precisos ni estudios recientes que especifiquen el número exacto de caribeños de origen nicaragüense que estén en este país.

Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), hasta el año 2020 unos 102,000 nicaragüenses solicitaron asilo en diferentes países del mundo, de este total, 2/3 partes están en Costa Rica.

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