El agotamiento del régimen
El sociólogo, Oscar René Vargas, en su última columna pone sobre la mesa 36 puntos que contextualizan la situación que vive el país y dan un vistazo a futuro, sobre los posibles escenarios de la crisis socio política que aún persisten en Nicaragua.
Alfonso Malespín Aguilera
El sociólogo, Oscar René Vargas, en su última columna pone sobre la mesa 36 puntos que contextualizan la situación que vive el país y dan un vistazo a futuro, sobre los posibles escenarios de la crisis socio política que aún persisten en Nicaragua.
René Vargas asegura que a pesar de que el gobierno de Daniel Ortega está en una fase de debilitamiento político, se debe de prestar atención y tomar muy en cuenta las señales convulsivas que muestra. El poder del régimen nicaragüense reside principalmente en el uso y empleo de paramilitares armados, quienes, tienen el objetivo de aplastar e intimidar a cualquier opositor, periodista o movimiento social que denuncie o esté en contra del actuar del régimen.
La estrategia no ha servido para apagar la llama de resistencia de los opositores nicaragüenses, que son la gran mayoría. Por el contrario, le ha pasado una gran factura al régimen, causando una gran reducción de su base social, puesto que las atrocidades perpetradas por sus seguidores y la Policía Nacional, marcaron gravemente a esta generación. También, el alargamiento de la crisis económica, que afecta a toda la población, y la falta de victorias concretas, que se anuncia, pero no se logran, ha menguado el ánimo de sus simpatizantes.
La revolución cívica de abril de 2018 significó un despertar de conciencia para miles de nicaragüenses. Las tácticas de propaganda y las influencias sobre movimientos y empresas se han agotado. La mayoría de los nicaragüenses están claros sobre lo que quiere para su país y la continuidad del régimen en el poder o de cualquiera de sus representantes, no está en esa lista. Es hora de que los movimientos sociales se reunifiquen con un mismo fin y prestar atención a las señales del contexto y actuar en pro del bienestar del pueblo.
“El reloj político tiene un tic-tac menos constante que cualquier otro reloj. Está lleno de oscilaciones. Nunca hay continuidad lineal en la creación de propuestas políticas novedosas. Hemos entrado en la fase del agotamiento del régimen luego de más de una década de gobierno autoritario”.