Los héroes de la sotanas en León
Desde Abril del 2018 a la fecha, la ciudad de León no solo se ha caracterizado por tener universitarios y autoconvocados valientes, sino también sacerdotes que han arriesgado su vida para mantener la paz y conseguir la libertad de los protestantes.
Bismarck Lebrón
Desde Abril del 2018 a la fecha, la ciudad de León no solo se ha caracterizado por tener universitarios y autoconvocados valientes, sino también sacerdotes que han arriesgado su vida para mantener la paz y conseguir la libertad de los protestantes.
La primer vez que estos héroes de sotana aparecieron en la ciudad universitaria para abogar por la libertad de los azul y blanco, fue la noche del 20 de abril del 2018.
Fue una kilométrica tarde y noche. Ese día un fuerte contingente de antimotines junto a paramilitares del gobierno reprimía a los estudiantes en el costado este del hospital escuela Óscar Danilo Rosales Argüello, cuando realizaban un plantón pacífico.
Tras lanzar bombas lacrimógenas y balas de goma, la policía detenía al menos a 50 universitarios de la UNAN León. Ello no despertó de su sueño al entonces Obispo Bosco Vivas, pero sí fue motivo de inquietud para algunos sacerdotes.
Esa noche, los sacerdotes, en medio del caos que se mantenía en la ciudad de León. Tras la petición de los padres de familia que lloraban de angustia por sus hijos detenidos injustamente, acudieron a la estación central de Policía y luego conversar con el jefe en ese entonces, Domingo Navas, consiguieron, horas después, la libertad de los estudiantes.
“No teníamos a quien acudir, no había nadie que defendiera a nuestros hijos en la cárcel, por eso acudimos al padre Silvio Rueda y el jamás nos dio la espalda, ni nos dejaba en espera, de inmediato, nos daba repuesta” recuerda una madre de Abril que vivió la angustia de tener a un hijo detenido por protestar.
Víctor Morales, padre de la iglesia San Pedro del pueblo indígena de Sutiaba dice que de Abril a Junio del 2018 lograron abogar para que al menos 350 jóvenes, Azul y blanco, fueran liberados por la Policía.
“Llegó un momento que habían exceso de reos en cada uno de los barrios, por ende nos dividimos el trabajo. Por ejemplo Monseñor Guillermo Berrios atendía todos los casos de El Laborio, Padre Bismark Acevedo, La Ermita de Dólares y zonas aledañas, el padre Tomas Zamora, Zaragoza, el padre Silvio Rueda atendía a los que llegarán de toda la ciudad y yo Sutiaba” recuerda el religioso, reconociendo que era un trabajo voluntario y humanitario del cual tenían que responder como buenos pastores de la iglesia.
Fueron ofendidos
Los héroes de sotana, también se enfrentaron a las balas y desprecio por parte de la militancia del Frente Sandinista de Liberación Nacional FSLN en León.
La tarde del 23 de Mayo, un grupo de paramilitares atacó de sorpresa a varios estudiantes universitarios que realizaban tranques en la salida de León a Managua. Como resultado hubo un muerto y al menos 40 heridos.
Los paramilitares por poseer armas de fuego y morteros inagotables, lograron que los universitarios huyeran del sitio y buscarán refugio en las viviendas vecinas, sin embargo les dieron persecución.
El hecho de violencia llegó a oídos de los sacerdotes de León y acudieron al sitio para calmar los ánimos de los enfurecidos paramilitares, atravesaron balas y mientras exortaban a los rojo y negro para que dejaran la violencia, estos le respondían a gritos: “cochones, que defienden terroristas, son unos padres mierdas”. Los religioso solo caminaban lentamente como en un camino rodeado de lobos.
Pese a los vituperios, los sacerdotes se mantuvieron firmes, hasta lograr que cesara el feroz ataque. Posterior el vicario de la diócesis de León, Monseñor Silvio Selva González, acudió a la casa departamental del FSLN para lograr la libertad de varios jóvenes que habían sido secuestrado.
Aunque su vida estuvo en riesgos, los sacerdotes aseguran que solo acudieron al llamado del pueblo, cumpliendo la ley de Dios.
Durante esos días oscuros, los líderes estudiantiles de la ciudad de León, se sentaron con el entonces obispo Monseñor Bosco Vivas para que interviniera ante el gobierno, pero no se obtuvo ningún resultado directos, aunque según los sacerdotes, el máximo dirigente de la iglesia católica de León abogó por la liberación de varios presos, pero prefirió mantenerse en el anonimato.
La ciudad se tiñó de sangre. El saldo de asesinados de abril a julio superó los 20.