Mujeres nicaragüenses exiliadas marcharon contra la violencia este 25N

Con el activismo feminista prácticamente ilegalizado en Nicaragua, las mujeres exiliadas protestaron por sus derechos y demandaron la libertad de las presas políticas

  • 4:15 am
  • Nov 27, 2023
Mujeres exiliadas marchan en Costa Rica
República 18

Ciudadanas nicaragüenses exiliadas en Costa Rica marcharon en las calles de San José exigiendo la libertad de las presas políticas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en el contexto de la conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres, el pasado sábado, 25 de noviembre. Con pancartas exhibiendo consignas feministas, golpeando pailas y cacerolas para hacer ruido, las mujeres expresaron sus descontentos con la situación de las mujeres en Nicaragua bajo el régimen sandinista.

Me duele el hecho de que en Nicaragua las mujeres y, en general, la sociedad, no puede salir a marchar“, dijo Mitzli Trejos, exiliada nicaragüense, a República 18 durante la manifestación. “Ni siquiera podemos sacar nuestra bandera (nacional)”, agregó.

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Como muchas otras presentes, Trejos agradece el ambiente de libertad de Costa Rica que le permite manifestarse a favor de las mujeres de Nicaragua. “Me hace sentir feliz el hecho de poder salir (en Costa Rica) y alzar la voz por Nicaragua y las mujeres“; expresó.

La líder miskita Mamá Grande fue una de las manifestantes en la marcha del 25N, en San José, Costa Rica. Foto de República 18.

La marcha fue también una oportunidad para elevar la voz sobre otras problemáticas que hacen intersección con la condición de mujer ante la violencia, como lo son los derechos de los pueblos indígenas. Susana Marley Cunningham, líder miskita sobreviviente de la atroz masacre perpetrada por el sandinismo en 1982, la llamada “Navidad Roja“, se pronunció desde el exilio.

Nuestros derechos humanos han sido violados, nuestras tierras han sido invadidas y ocupadas, y se las han adueñado los (colonos) armados. Las mujeres, las madres, hemos visto a nuestros hijos aguantar hambre; estamos viviendo una migración forzada, un exilio, y (esta marcha) es una manera que tenemos de decir que las mujeres indígenas queremos vivir en paz“, expresó Cunningham.

“Las personas que tenemos ya años en el exilio tomamos siempre todos los espacios que podemos para visibilizar la realidad que viven las mujeres en Nicaragua“, dijo a República 18 la feminista nicaragüense en el exilio, Aimeé Chávez, quien hizo especial énfasis en denunciar el encarcelamiento de las 17 presas políticas que el régimen mantiene todavía bajo “trato cruel, inhumano“.

Contra la violencia hacia las mujeres

Marcha en San José, Costa Rica en el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres, 2023. Foto de República 18

Cada año desde el año 2000, el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra la Mujer marca el comienzo de la Campaña Únete de Naciones Unidas, una jornada de 16 días de activismo que concluyen coincidiendo con el Día Internacional de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre. Las feministas nicaragüenses llevan ya décadas denunciando la violencia machista y, desde la reincepción del régimen sandinista en 2007, hace 16 años, su labor se ha ido dificultando bajo un ambiente cada vez más represor.

47 mujeres han caído víctimas de la violencia machista en lo que va de 2023 en Nicaragua y al menos 20 ciudadanas nicaragüenses han sufrido el mismo destino en el extranjero, según datos del Observatorio contra la violencia desde la organización feminista Católicas por el Derecho a Decidir.

Hace más de dos años que ninguna manifestación feminista ha podido expresar las demandas de las mujeres nicaragüenses y a cinco años de iniciada la crisis de abril de 2018, progresivamente las expresiones de protesta de distintos colectivos se fueron extinguiendo. “Estamos aquí por las voces de las mujeres que ya no están“, expresó una manifestante que decidió mantener el anonimato por motivos de seguridad.

A través de leyes represoras como la Ley de Agentes Extranjeros (que limitó las fuentes de financiamiento externas para organizaciones feministas) y la Ley de Ciberdelitos (que sigue criminalizando cualquier expresión opositora en el ciberespacio nicaragüense), el régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo prácticamente ha desarticulado al movimiento feminista de Nicaragua que, en la medida en que existe en el territorio, lo hace de manera clandestina y en perpetua resistencia.