Ortega implica a Nicaragua en “una nueva guerra fría” con terribles consecuencias, denuncia oposición
“Nicaragua logró alejarse del bloque de países democráticos y los suplantó con el bloque”, denunciaron una veintena de organizaciones opositoras
Un colectivo compuesto por una veintena de organizaciones opositoras se pronunció ante la inminente salida de Nicaragua de la Organización de Estados Americanos (OEA), programada para este 19 de noviembre, por medio de un comunicado publicado el pasado miércoles, 8 de noviembre, mismo día en que la Asamblea General de la OEA sesionó sobre el país.
Entre las organizaciones firmantes se cuentan la Coalición Nacional, el Movimiento Patriótico Nacional (MPN), la Plataforma de la Unidad por la Democracia (PUDE) y el Congreso por la Unidad, entre otras, todas concordando en que “Nicaragua logró alejarse del bloque de países democráticos y los suplantó con el bloque de países con regímenes autoritarios“, entre los que cuentan a Rusia, China, Irán, Venezuela, Corea del Norte y Cuba.
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Añaden además que el régimen sandinista, encabezado por el presidente Daniel Ortega y su esposa-vicepresidente, Rosario Murillo, está “implicando al país en la nueva confrontación entre dictaduras y democracias, con el único objetivo de obtener apoyo para permanecer indefinidamente en el poder”.
“Para respaldar su régimen autoritario están involucrando a Nicaragua en una guerra fría, tal como lo hiciera en los años 80 durante la confrontación este-oeste, con consecuencias trágicas para la nación y en especial para la vida de sus ciudadanos, que debieron morir y resultar lisiados por miles al ser arrastrados a un conflicto donde los nicaragüenses no teníamos nada que ganar y mucho que perder“, denunció el comunicado.
El negocio migratorio
En ese mismo espacio, las organizaciones señalaron el papel del régimen en el lucrativo negocio del tráfico de migrantes que recién entró a la consciencia pública nicaragüense tras un repunte en la llegada de vuelos desde Haití a finales del mes de octubre. Tan sólo en un fin de semana, 28 vuelos arribaron a Managua desde Puerto Príncipe, a pesar de que no existe una ruta formalmente establecida entre ambas ciudades.
En total, el número de vuelos habría sido de hasta 268 vuelos entre agosto y octubre, transportando al menos 31 migrantes, según conteos de Diálogo Interamericano, hasta que los vuelos fueron suspendidos temporalmente.
Los haitianos pagaban en promedio 4 mil dólares a agencias privadas de viajes que organizaban los vuelos hacia Nicaragua. El «negocio» para el régimen sandinista de Daniel Ortega consiste en que cada viajero paga una cuota por su tránsito en el aeropuerto nicaragüense. El politólogo y analista Manuel Orozco apuntó en entrevista con 100%Noticias que se trataba de unos 200 dólares por cabeza.
“El millonario negocio de abrir el aeropuerto internacional y la frontera de Nicaragua obedece a un plan bien meditado del bloque totalitario para influir en la toma de decisiones de las autoridades norteamericanas y socavar su valores y estructura social“, denunciaron las organizaciones de oposición.
Estados Unidos, por su parte, no permaneció impávido ante esta situación. “Los traficantes, ladrones y asaltantes sacan provecho de los migrantes irregulares“, dijo el embajador estadounidense en Haití, Eric Stromayer, por medio de un comunicado oficial.

“Demasiadas personas sufren asaltos y violencia sexual o incluso pierden la vida. No queremos que nada de eso ocurra. Los haitianos tienen opciones mejores, más seguras y menos costosas para viajar a Estados Unidos”, refiriéndose al programa de parole humanitario implementado en enero de este año, el cual ha permitido a unos 70 mil haitianos entrar legalmente a los Estados Unidos, según señaló Stromayer.
El secretario asistente para el hemisferio occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos, Brian A. Nichols, advirtió indirectamente al régimen sandinista que su gobierno está “explorando el rango entero de posibles consecuencias para aquellos que facilitan estos medios de migración irregular“, puntualizando que “nadie debería lucrarse de la desesperación de migrantes vulnerables“.
“Su apetito por el poder les está llevando a abandonar incluso las facilidades comerciales, la cooperación y el crédito que aun prestan los socios tradicionales del país y que han permitido el crecimiento económico, que ahora pretende sustituir por aventuras con sus nuevos amigos totalitarios, perjudicando sin consideración alguna a la población“, concluyó el comunicado.