Universidades, exdocentes, estudiantes y religiosos condenan la toma de la UCA por parte de Ortega
La confiscación de la UCA fue considerada como una acción indignante ante el cierre de todos los espacios académicos libres en Nicaragua.
Las reacciones de rechazo por la toma de facto de la Universidad Centroamericana (UCA) por parte de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, no se hicieron esperar, incluso, desde antes que el centro de estudios superior confirmara a través de un correo electrónico la medida ordenada por el régimen.
Este 16 de agosto, el régimen sandinista acusó a la Universidad Centroamericana (UCA) de «terrorismo» después de haberles congelado sus cuentas. Con esta acusación oficializó además la incautación de los bienes muebles, inmuebles y recursos económicos de la institución.
Exalumnos firman carta de respaldo a la UCA
Un grupo de ex alumnos y exdocentes de la Universidad Centroamericana publicaron una carta de respaldo en la que expresan su solidaridad hacia la comunidad educativa de ese centro de estudios.
“Este acto arbitrario del régimen Ortega-Murillo conlleva graves consecuencias para más de 5,000 estudiantes – algunos cursando sus últimas asignaturas -, así como, para docentes y personal administrativo que quedarían en el desempleo”, señala parte de la carta pública.
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A la vez, expresaron preocupación por la gravedad de esta acción hacia la educación y sociedad nicaragüenses.
“Es la sociedad nicaragüense, en su conjunto, la principal afectada con el cierre de la UCA, no solo por la pérdida de una institución educativa de calidad y comprometida con valores humanistas y democráticos, sino, también por la suspensión de líneas de investigación académica tan necesarias para conocer la realidad del país en diferentes ámbitos para enfrentar los problemas estructurales que enfrenta nuestra sociedad”, dice la carta firmada por 66 nicaragüenses, entre ex alumnos y ex docentes de este centro de estudios
EE.UU reacciona
A estas condenas se sumó Brian Nichols, el subsecretario de asuntos del hemisferio occidental del Departamento de Estado, a través de su cuenta de Twitter.
“La confiscación de la Universidad Centroamericana, un símbolo de excelencia académica y esperanza para el futuro de Nicaragua, representa una mayor erosión de las normas democráticas y el cierre del espacio cívico por parte de Ortega-Murillo. Seguiremos apoyando los derechos fundamentales de los nicaragüenses”.
Personalidades rechazan la confiscación de la UCA
También otras personalidades e instituciones se sumaron a las condenas tras el cierre de la UCA, principalmente, a través de redes sociales.
La Universidad Rafael Landívar de Guatemala se pronunció a través de un comunicado, manifestó su solidaridad y cercanía con la comunidad universitaria y exigió a la dictadura suspender las agresiones contra la comunidad universitaria y reparar los daños generados por su “inescrupulosa” intervención.
“Exhortamos a todas las instituciones de educación superior de América y el mundo a denunciar públicamente este ataque directo y deliberado hacia una institución que comparte sus funciones sustantivas”, añadieron.
AUSJAL se suma a las condenas
La Universidad Centroamericana forma parte de la AUSJAL (Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en Latinoamérica) quienes califican el hecho como un atentado a la autonomía universitaria, libertad académica y a los derechos humanos.
“Hacemos un llamado a las autoridades nicaragüenses para que cese de inmediato la ocupación de la UCA. También para que permita que la comunidad académica recupere su libertad y su capacidad de contribuir al desarrollo intelectual y social del país”

La Plataforma de Unidad Democrática (PUDE), un conjunto de organizaciones en el exilio en Costa Rica, también rechazaron la disposición de la dictadura.
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“Reiteramos de manera enfática que el derecho a la educación es innegablemente un derecho humano, que abarca facetas a nivel civil, político, económico, social y cultural. Su propósito radica en el completo desarrollo de la individualidad y el fortalecimiento del respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales”, destacó.
Obispo Silvio Báez califica de indignante la confiscación
El Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Monseñor Silvio Báez Ortega, expresó que las medidas de la dictadura son injustas, ilegales e indignates, por lo que la pareja de dictadores cada día se hunde más en su irracionalidad, maldad y miedo.
“Indignante la injusta e ilegal confiscación de la UCA de parte de la dictadura sandinista. Demuestran así su desprecio por la libertad intelectual, la educación de calidad y el pensamiento crítico. Cada día se hunden más en su irracionalidad, su maldad y su miedo”, dice el tweet de Báez.