Tuberculosis y descontrol arterial: Las afectaciones que enfrentan los exreos políticos

Exreos de conciencia en Estados Unidos coinciden en que las condiciones infrahumanas en las que el régimen los mantuvo encarcelados propiciaron para adquirir enfermedades y en otros casos, que sus padecimientos se agudizaran

  • 4:09 am
  • May 2, 2023
enfermedades expresos políticos
República 18

Las condiciones insalubres e inhumanas que Gabriel Sequeira, un joven de 24 años, vivió en las celdas del Sistema Penitenciario Jorge Navarro, mejor conocido como “La Modelo”, durante cuatro años y seis meses, propiciaron para que adquiriera la bacteria de tuberculosis, enfermedad que le fue detectada una vez que pisó suelo estadounidense en febrero pasado.

“En la última galería donde estuve, era la número uno, nos mantenían en aislamiento, encerrados. Yo adquirí la enfermedad en la cárcel porque la doctora me dijo que tenía más de tres meses de haber adquirido la bacteria”, dice Sequeira a República 18.

Sequeira es uno de los 222 expresos políticos a los que el régimen de Daniel Ortega les arrebató la nacionalidad y los desterró de Nicaragua. Él es uno de los exreos que enfrentan severas afectaciones de salud.

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Los síntomas que logró notar estando en libertad, menciona que fueron debilidad y cansancio. “Sentía la necesidad de dormir, y dormir”, dice.

“Esos síntomas los comencé a sentir estando aquí, estando preso no sentía nada, me imagino que era porque pasaba encerrado, no diferenciaba nada, y también creo que el cambio de clima me golpeó más”, comenta.

Sequeira recibió el parole humanitario en EE.UU., que les permite permanecer legalmente en el país, sin temor a ser deportado, por dos años. Uno de los requisitos del programa establece que dentro de los primeros 90 días los ciudadanos deberán someterse a una prueba llamada ensayo de liberación de interferón gamma (IGRA, por sus siglas en inglés), que consiste en sacar una muestra de sangre que puede determinar si una persona está infectada o no de tuberculosis.

Su tratamiento lo está llevando en un hospital de San Francisco, California, lugar al que se movió tres días después de haber arribado a Washington. “Cuando me detectaron que tenía tuberculosis, los doctores me dejaron 15 días internado, en aislamiento, de ahí comencé a mejorar, me sacaron y sigo en tratamiento. La situación ha sido difícil, pero ahí vamos”, dice.

Haber dado positivo a la bacteria, es una situación que cataloga muy “difícil”, debido a que debe enfrentarla estando lejos de su familia en un país que no conoce, y en el que siente que en ocasiones una de las barreras es el idioma. Además, dice, que la situación de desempleo y los altos costos de los tratamientos hacen más dramática su enfermedad.

Tres casos más de tuberculosis

Lamentablemente, el caso de Sequeira no es el único. Al menos tres exreos de conciencia también dieron positivo a la bacteria.

Alexis Peralta, quien pasó encarcelado durante 460 días, dio positivo a la prueba, según expresó a la Voz de América (VOA). “Nosotros en la prisión le teníamos mucho temor a esa enfermedad porque las personas que tenían tuberculosis las mandaban a una celda especial con un tratamiento por seis meses. Todos los afectados bajaron de peso y el color de su piel cambió. Al recibir la noticia fue muy duro”, sostuvo.

Según, la VOA, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) identifican la “tuberculosis activa” como una enfermedad transmisible de importancia para la salud pública, razón por la que se requiere la prueba.

De la misma manera, los expresos políticos Moises Astorga y Jorge Adolfo García, recibieron un resultado positivo días después de haber cumplido con el requisito. El resultado de ellos, por separado, determinó que la bacteria no está en sus pulmones, por lo que no está activa y no es transmisor de la enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la tuberculosis es una enfermedad bacteriana infecciosa causada por Mycobacterium tuberculosis, que afecta más comúnmente a los pulmones. Se transmite de persona a persona a través del aire, y entre los síntomas de la tuberculosis activa incluyen desde tos, dolores en el pecho, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudores nocturnos. 

Donald Moncada, doctor general integrante de la Unidad Médica Nicaragüense (UMN), explica que el hacinamiento en las cárceles lamentablemente favorece para que los detenidos contraigan la bacteria por ser “una enfermedad trasmisible” que se trasmite “de una persona a otra a través de las gotas de saliva”.

“Los presos políticos que estuvieron en condiciones infrahumanas en lugares húmedos y que no se alimentaron adecuadamente su sistema de defensa se deterioró y por eso, se desarrolló la bacteria”, asevera.

Describe que existen casos en que las personas son portadoras de la bacteria y que son asintomáticos. No obstante, advierte que la mala alimentación y defensas bajas, favorecen para que la bacteria se desarrolle, y en ocasiones afecte principalmente los pulmones, huesos, columna vertebral, los riñones y la garganta.

Asma y presión arterial alta

María Esperanza Sánchez, permaneció encarcelada durante tres años y diez días en la cárcel de mujeres, La Esperanza. Actualmente es una expresa política que presenta afectaciones en su salud, padece de asma y problemas de presión arterial alta. Condiciones que, según afirma, la imposibilitan de poder buscar un trabajo que le permita rehacer su vida en EE.UU.

“Desde que vine, vine enferma. Tengo problemas de asma y presión arterial que todavía aquí no me han atendido”, menciona a este medio.

María Esperanza Sánchez, excarcelada política. Originaria de Matagalpa.

A su vez, indica que a pesar de que el asma es una enfermedad que sufría antes de ser encarcelada arbitrariamente “en la cárcel se me descontroló y la presión también se me agudizó, porque no me daban los medicamentos, dilate mucho tiempo sin spray, fue hasta que ya estaba en crisis me atendieron en la cárcel, pero siempre con limitaciones”.

Comenta que recientemente fue a una consulta en una clínica privada, en Houston, Texas, donde solo le dieron unas pastillas para la infección. “No me revisaron ni nada, ya me tomé las pastillas, pero aún no me he mejorado del asma que aunque no tengo crisis me dan dolores de cabeza, fiebre y la presión la mantengo descontrolada”, insiste.

Sánchez requiere de apoyo económico para poder atender los padecimientos que presenta. “Mi lucha sigue, yo tengo que trabajar para sobrevivir aquí, pero aquí por ahora he buscado ayuda con organizaciones”, sostiene.

Un excarcelado político, bajo la condición de anonimato por temor a represalias, denuncia que muchas de los padecimientos de salud que tenía se intensificaron en la cárcel como consecuencia de la falta de atención médica adecuada y las condiciones infrahumanas.

“Exámenes que necesitábamos no permitieron que nos hiciéramos, a pesar de que nuestras familias exigían que era necesario por orientaciones de nuestros médicos, siempre se negaron, en algunos casos se negaron a llevar a los presos que requerían ir al hospital. Todos salimos con la salud deteriorada, además de los daños psicológicos por la tortura blanca que eso acrecienta las enfermedades”, menciona.