El camino usado por Daniel Ortega para alcanzar el control totalitario en Nicaragua

Desde que el Frente Sandinista volvió al poder en 2007, Daniel Ortega colocó fichas claves en las principales instituciones y poderes del Estado. Su ambición por el poder lo llevó a cometer crímenes de lesa humanidad.

  • 5:44 pm
  • Ene 7, 2023
Ortega Nicaragua
República 18

El camino del dictador Daniel Ortega para alcanzar un Estado totalitario está marcado por el sometimiento de la Policía Nacional, el respaldo del Ejército de Nicaragua y la obediencia del Poder Judicial, en conjunto con otras instituciones públicas, según el Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam).

Desde que el Frente Sandinista volvió al poder en 2007, Ortega colocó fichas claves en las principales instituciones y poderes del Estado. Esto le permitió el engranaje de personas leales, de cara al control total que planeaba desde un principio para Nicaragua. La obediencia partidaria debía ser primordial, según analistas.

Notas relacionadas: Más de 5800 anomalías cometió el régimen para adjudicarse las 153 alcaldías de Nicaragua

sin embargo, ante las dificultades por la situación socioeconómica y el incremento del descontento entre sus propias filas, la dictadura ha optado por utilizar la vigilancia, el control, la amenaza y la cárcel incluso para sus mismos aliados. Muchos de ellos han preferido huir del país a escondidas.

“Si estas piezas se aflojan, el régimen entraría en un proceso franco de declive”, señala el Cetcam, dirigido por la socióloga y crítica de la dictadura, Elvira Cuadra.

Para el analista político Julio Ricardo Hernández, lo primero que garantizó Ortega luego del levantamiento social de 2018 fue el control militar y policial, amparado por un conjunto de leyes que buscaron legitimar las violaciones de derechos humanos cometidas desde ese entonces.

“A pesar de que Ortega fue advertido de muchas maneras de que si se metía el Ejército se le endosarían las muertes que se registraron en 2018, la institución castrense lo respaldó, informó, entrenó y le dio inteligencia”, sostiene Hernández.

Las elecciones a su medida

Los últimos dos comicios (municipales en 2021 y generales en 2022) han sido parte de su trama para entronizarse en el poder, utilizando el Poder Electoral para que las votaciones fueran hechas a su medida.

En su plan por adjudicarse las 153 alcaldías existentes en Nicaragua el 6 de noviembre pasado, el Frente Sandinista cometió 5.821 anomalías durante los comicios municipales, según el organismo Urnas Abiertas.

Olga Valle, directora de Urnas Abiertas, detalla que entre las anomalías identificadas se encuentran irregularidades en el uso de vehículos del Estado, coacción del voto, presencia de votantes de otras localidades en los Centros de Votación (CV), propaganda electoral al interior de los CV, padrón no visibles en los CV.

El dictador y su búsqueda de legitimidad

El analista Julio Ricardo Hernández también destaca que Ortega articuló exitosamente otros factores fundamentales para concretar su poder. Uno de ellos fue la creación de leyes “anticonstitucionales”, así como la compra, chantaje y corrupción de quienes le aseguraron el control del Poder Judicial y la Fiscalía.

El controlar la justicia en el país, le permitió al Frente Sandinista institucionalizar todas las detenciones ilegales que ha realizado, encarcelando incluso a siete precandidatos a la presidencia, al igual que actividad, defensores de derechos humanos, periodistas, estudiantes y campesinos.

La institucionalización de las violaciones a los derechos humanos, según Hernández, buscaría darle una especie de legitimidad al régimen a nivel internacional, puesto que vendería la idea de que solo están cumpliendo con las leyes establecidas. “Pero esto objetivo no fue logrado”, puntualiza.

A criterio del analista, Ortega logró exitosamente hacerse “de suficientes recursos para tener influencia en el tema financiero internacional. Él apuntó al BCIE, al BID y al Banco Mundial para buscar cómo cabildear con efectividad, para mantener una serie de líneas de crédito que han sido su tabla de salvación desde el punto de vista financiero”.

Nicaragua vive una crisis económica y sociopolítica desde el 2018 cuando el régimen mandó a reprimir las manifestaciones en su contra. Actualmente mantiene a más de 235 personas encarceladas por razones políticas.