Muerte de alcalde de Diriamba: ¿Suicidio o crimen?
Para el general en retiro del Ejército de Nicaragua, Roberto Samcam la muerte del edil sandinista Fernando Baltodano tiene muchas incóginas que hacen dudar de la circunstancias de los hechos.
Fernando Baltodano Velázquez, alcalde designado por el sandinismo en el municipio de Diriamba, en el departamento de Carazo, fue encontrado muerto la tarde de este lunes dentro de su camioneta, donde presuntamente se suicidó. No obstante, el boletín informativo A Fondo, del General en Retiro Roberto Samcam, realizó un análisis de las inconsistencias de dicho “suicidio”.
Según Samcam, conoció la noticia por medio de un “secretario político” y supuestamente “se suicidó” por presiones laborales. También se especuló que estaba siendo investigado por supuestos actos de corrupción en la alcaldía de esa ciudad.
“De acuerdo con algunas fuentes consultadas, la esposa del occiso estaba en los Estados Unidos, y la intención era que ambos se iban a reunir en estos días, lo que significa que el ahora difunto tenía la intención de desertar de las filas de la mafia en el poder y eso equivale a una traición, que estos delincuentes la cobran con la muerte”, señala Samcam.
Traición se paga con la muerte
El exmilitar señala que la versión echada a rodar del supuesto desfalco o corrupción en la alcaldía se paga con la defenestración o la cárcel, nunca con la muerte.
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“La traición si, esa es imperdonable, pues transmite la señal de que el régimen continúa su proceso de implosión interna. Son muchos los familiares de funcionarios y miembros del partido y del gobierno, tanto a nivel central como de los municipios, que están desertando porque ya no confían en la pareja de psicópatas que están al frente del país”, expresa.
Samcam expone que las últimas acciones en contra de la Iglesia Católica, tiene a muchísima gente de las filas del oficialismo sumamente alarmadas y aconseja a los funcionarios y militantes que deseen desertar a hacerlo de forma discreta.
“Recuérdenlo bien, los que están en el poder en Nicaragua son una banda criminal, que no les ha importado asesinar sacerdotes, como es el caso del Padre Marlon Pupiro García, Cura Párroco de La Concha, y el sacerdote Fernando Blandón Meza, Cura Párroco de la Iglesia Inmaculada Concepción de María, en Wiwilí, de la Diócesis de Jinotega. Están dispuestos a todo con tal de no salir del poder y para ellos”, señaló.
General en retiro cuestiona circunstancias de muerte del alcalde de Diriamba:
Número 1: El orificio de entrada es en la parte trasera izquierda de su cabeza, el occiso sostiene la supuesta arma con la que se “suicidó” con su mano derecha, es decir era derecho, no zurdo. Tendría que haber hecho toda una contorsión para poder hacerse ese disparo en el lugar donde aparece el impacto de entrada, como me decía un amigo, tuvo que hacerlo de “cacho volteado”, para los que alguna vez jugaron billar sabrán lo que esto significa, sin embargo, esto es totalmente imposible que haya ocurrido, de acuerdo con la escena que sus asesinos manipularon, ya que el arma hubiera caído por otro lado, bajo el supuesto de la “contorsión”.

Número 2: Relacionada con la anterior, no existe salida de la bala por la parte derecha de su cabeza, dado que no hay rastros de sangre provocados por la salida del proyectil. Eso significa una de dos cosas, el proyectil está alojado dentro de su cráneo aun, o, la más probable, que fue ejecutado fuera del vehículo y después colocado adentro del mismo.
Número 3: El disparo fue hecho por una persona que se encontraba detrás de Baltodano, a la izquierda de él, se distingue claramente que el orificio tiene una trayectoria descendente, por lo que es posible que quien le disparó estaba en una posición más alta de su cabeza, lo que evidencia una ejecución con un solo disparo.
Número 4: La pistola que porta Baltodano está con el carrete hacia atrás, lo que solo puede explicarse por dos razones, una, que la pistola solo tenía una bala, y dos, que se encasquilló (enconchó), sin embargo, no se ve ningún proyectil encasquillado que haya evitado que el carrete de la pistola hubiese regresado a su posición normal.
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Número 5: Baltodano sostiene el arma con las dos manos, por la posición de la pistola se asume que utilizó la mano derecha, es totalmente imposible que después del impacto de una bala en la cabeza, auto infringido, alguien pueda retomar el arma con las dos manos, sosteniendo con la mano derecha la empuñadura de la pistola y con la izquierda el cañón de esta, mucho menos en la forma que la mano izquierda la sostiene.
Numero 6: Quería Baltodano hacer un suicidio muy pulcro? Dos alfombras, una en sus piernas y otra en el volante de su vehículo no tienen ninguna razón de ser, a menos que, la que está sobre sus piernas haya sido puesta para que la pistola no se cayera, lo que habría pasado si la dejan sobre sus piernas, dada la posición en que colocaron el arma, y la segunda, la que se encuentra sobre el volante del vehículo, claramente se nota que fue colocada para sostener la posición de las manos y la pistola. Nótese que la alfombra de las piernas esta casi totalmente limpia, solo impregnada por la saliva que cae de su boca, no hay restos de sangre producto del disparo, mucho menos restos del cerebro o huesos del cráneo.
Numero 7: El cadáver de Baltodano no lleva puesto el cinturón de seguridad, seguramente por la razón anotada, ejecutado fuera del vehículo, y a sus asesinos se les olvidó colocárselo de nuevo. El problema de este error es que luego del impacto, tuvo que haber quedado inclinado hacia adelante y hacia la derecha, tomando en cuenta la trayectoria del disparo de entrada, máxime que como se anotó antes, no tenía puesto el cinturón de seguridad.
Numero 8: No hay señales de sangre o restos del cráneo o cerebro al lado derecho, lugar de la supuesta salida del proyectil, sin embargo, el asiento del lado derecho está totalmente limpio, pero, la manga derecha de su camisa tiene restos de sangre, igualmente se aprecia en el puño izquierdo de la camisa, una ligera mancha de sangre, lo que posiblemente ocurrió cuando sus asesinos lo tomaron de ambos brazos para meterlo al vehículo, una vez que fue ejecutado afuera de este.