Expanden culto a la familia Ortega-Murillo con el nieto de los dictadores
El culto a la personalidad de los integrantes de la familia presidencial ha ido tejiéndose de a poco en base al culto que el sandinismo gestó hacia Ortega durante la primera dictadura sandinista.
Camilo Noé Daniel (Salas Ortega) junto a su abuelo, el dictador sandinista Daniel Ortega, durante un acto partidario. Su presencia es cada vez más notoria durante este tipo de actividades.
La propaganda del régimen sandinista presentó a Camilo Noé Daniel (Salas Ortega), nieto de la pareja dictatorial compuesta por los “copresidentes” Daniel Ortega y Rosario Murillo, vía su hija Camila Ortega Murillo, como “un símbolo de la nueva generación del sandinismo” en el marco del Día del Niño el pasado domingo, 1 de junio.
“Es hijo del amor, del pueblo, de la historia viva. Llegó al mundo en el seno de una familia que no solo ha dado la vida por Nicaragua, sino que la ha llenado de luz, dignidad y futuro”; un “símbolo de toda la niñez nicaragüense“, declaró en un artículo el propagandista sandinista Stalin Vladimir Centeno divulgado por la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).
El nieto de los Ortega-Murillo los últimos meses ha figurado de forma prominente en varios actos partidarios del sandinismo, cimentando la estructura dinástica que pretende darle la familia al régimen en la vejez de Ortega. La propaganda sandinista afianza su figura en el imaginario sandinista como “un niño del amor, la paz y el porvenir”.
“No importa si el acto es cultural, social, militar o educativo. Él está ahí. Mira todo. Observa. Escucha. Sonríe. Se pasa de los brazos de su madre, a los brazos de su adorada abuela Rosario, luego al regazo tierno del comandante Daniel. Es un niño feliz. Un niño amado. Un niño que desde ya aprende a caminar junto al pueblo“, destaca la propaganda oficialista.
“Las redes sociales lo adoran. Los reporteros gráficos lo buscan. Los canales lo enfocan. Y el pueblo lo reconoce: ¡Mirá qué bonito el nietecito de la compañera Rosario!“, añade el texto propagandista.
Así, el nieto de la pareja dictatorial es incluido en un creciente culto a la personalidad de los integrantes de la familia Ortega-Murillo promovido desde instancias estatales y derivado del ya existente culto a la personalidad de Daniel Ortega, que se remonta a la primera dictadura sandinista (1979-1990), y el de Rosario Murillo, más reciente pero no menos insistente.
Otros integrantes de la familia, los hijos de Ortega y Murillo, figuran con una imagen de funcionarios ‘ungidos’, particularmente Laureano Ortega Murillo, heredero aparente de la pareja, pero también la propia madre del pequeño Camilo, a quien la propaganda sandinista celebró como “madre creadora y soñadora” el pasado 30 de mayo, Día de la Madre nicaragüense.