“Papá, no me soltés”: El relato del emotivo encuentro del preso político Miguel Mendoza con su hija

“Papi, te extrañé mucho, he sufrido, me he enfermado, realmente necesitaba un abrazo tuyo”, le dijo la pequeña. Los ojos de Miguel tenían un brillo especial. Estaba quebrantado y entre lágrimas.

  • 7:32 pm
  • Dic 8, 2022
Hija de Miguel Mendoza
República 18

“Me han robado tu tiempo y tus abrazos”, le dijo Alejandra, entre lágrimas, a su padre Miguel Mendoza. Han pasado 18 meses desde la última vez que lo vio libre y contándole cuentos. Hoy Miguel permanece en las celdas de la dictadura de Daniel Ortega, como otras 230 personas presas políticas en Nicaragua.

El régimen permitió este miércoles, tras varias campañas nacionales e internacionales, que la hija del cronista deportivo lo viera en El Chipote. La angustia, dice su esposa Margin Pozo, ha sido enorme. Cuando las autoridades penitenciarias de la dictadura avisaron de la visita, Alejandra, de 8 años, contaba las horas y los minutos.

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Alejandra estaba muy emocionada desde que se enteró que abrazaría a su papá después de tantos meses sin poder verlo. El régimen ha implementado como forma de castigo para las personas presas políticas el impedimento de visitas y la incomunicación total de quienes se encuentran en El Chipote, torturados física y psicológicamente.

Tras llegar al recinto penitenciario, la delgadez de Miguel era tal que hasta el mismo pantalón se le caía, por lo que uno de los custodios tuvo que darle su faja. El rostro de Miguel no era el mismo que había visto Alejandra 18 meses atrás, cuando agentes policiales habían secuestrado violentamente a su padre por criticar a la dictadura.

Presos políticos pudieron verse entre ellos

Miguel estaba en un auditorio, junto a otros presos políticos, pero en lugares separados. Se veían atónitos entre ellos por sus evidentes cambios físicos. Aunque no era el mismo padre del que fue separada, Alejandra lo identificó rápidamente. Corrió y se lanzó sobre los brazos de Miguel llorando desconsoladamente.

“Papi, te extrañé mucho, he sufrido, me he enfermado, realmente necesitaba un abrazo tuyo”, le dijo la pequeña. Los ojos de Miguel tenían un brillo especial. Estaba quebrantado y entre lágrimas. No es para menos, la dictadura ni siquiera ha permitido que los hijos e hijas puedan tener una llamada con sus padres o madres presas políticas.

A su corta edad, Alejandra ha vivido lo que es que le arrebaten a su padre por culpa de una dictadura. Lo mismo que viven más de 230 familias de las personas presas políticas. Cuando la niña pudo abrazar a su padre, no quería apartarse de su figura flácida. Miguel ha perdido más de 30 libras desde que fue encarcelado el pasado 21 de junio de 2021.

Miguel Mendoza
El cronista deportivo y preso político, Miguel Mendoza durante la “audiencia informativa” a la que fue sometido

“En ese momento se pudo comprobar todo lo que ella escribía a través de las cartas, los dibujos y los videos. Él al verla se puso de pie, la abrazó y lloró desconsoladamente. La niña, en medio de su llanto, le dijo: ‘Papi, no puedo creer que estoy aquí'”, relató la esposa del periodista a República 18.

Mendoza y su hija se reencuentran

El reencuentro de Mendoza con su hija Alejandra fue quizás uno de los más emotivos de la visita. Porque a pesar de ser la menor de los visitantes no dudó en expresar el amor que sentía por su padre: “Papi, no puedo creer que estoy contigo. No me soltés”, le dijo la niña.

“Papi, 18 meses no los puedo resumir en poco tiempo, me han robado tu tiempo, tu cariño y tus abrazos. Quiero contarte qué hice el día de mi cumpleaños, el Día del Padre, en el colegio, los libros que he leído, los mensajes de Dios, mis clases de natación y sobre los mensajes que he escrito para ti. Papi, tengo muchas cosas qué contarte”, le comentó Alejandra a Miguel.

Miguel le expresó a la niña que ella era su ángel. “Pensar en vos me hace ser fuerte y valiente. Te pienso y te sueño todos los días. Quiero saber todo lo que has aprendido y hecho en mi ausencia”, le dijo.

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En medio de su inocencia, Alejandra le contó a Miguel que le había escrito mensajes y había grabado videos para él. Y le preguntó si los había visto. El rostro de Miguel se miraba sumamente conmovido. Quizás ni creía que era real que estaba frente a su hija.

“Mi ángel, tu mamá me ha contado todas esas cosas lindas que hacés para mí. Aquí no nos dejan usar celulares, ni ver televisión, ni leer la Biblia o libros”, le señaló Miguel.

Alejandra no dejaba de hacer preguntas y compartir con su papá. Entre esas preguntas hubo una que podía quebrar a cualquiera: “Papi, ¿En qué jaula te tienen? Porqué estás encerrado como un animalito?.

Una inesperada visita

La charla entre Alejandra y Miguel continuó por las cuatro horas que duró la visita. Mientras que en el auditorio de color blanco, donde una docena de familiares se reunieron con los presos políticos, las autoridades servían comida a modo de buffete. Mientras una batería de fotógrafos oficialistas sacaba imágenes del encuentro.

En el lugar se encontraba una imagen de la Purísima Concepción de María y un camarógrafo filmaba mesa por mesa lo que sucedía.

Luego del encuentro, las autoridades del centro penitenciario les comunicaron que la visita había sido permitida en ocasión de la festividad mariana y que “por ordenes superiores” las visitas se iban a repetir el 24 y el 31 de diciembre.

Los familiares de presos políticos esperan que estas medidas anunciadas por las autoridades puedan llevarse a cabo. “Nosotros creemos en Dios, pero ya sabes cómo es esto”, expresaron, en referencia a que la dictadura lo que menos hace es cumplir lo que dice o firma.

Nicaragua vive una de sus peores crisis de derechos humanos en tiempos de paz, mientras el régimen de Daniel Ortega mantiene a unas 235 personas presas políticas encarceladas, unos 180 mil nicaragüenses solicitan refugio en Costa Rica y otros 160 mil han atravesado la frontera de México hacia los Estados Unidos.